Rubí lidera en Cataluña un proyecto piloto estatal para impulsar un nuevo modelo de recogida de textil y calzado
El Ajuntament de Rubí y RE-VISTE impulsan el proyecto junto con el Consorci per a la Gestió de Residus del Vallès Occidental, con la colaboración de la Agència de Residus de Catalunya y la implicación de los gestores de residuos textiles Solidança y Humana.
El Ajuntament de Rubí, junto con el Consorci per a la Gestió de Residus del Vallès Occidental, la Agència de Residus de Catalunya, los gestores de residuos textiles Solidança/Roba Amiga, y Humana Fundación Pueblo para Pueblo, ambas entidades de la economía social, así como RE-VISTE – Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) – ponen en marcha en la ciudad un proyecto piloto de gestión y recogida de residuos textiles y de calzado, en el marco de una iniciativa estatal en la que Rubí es el único municipio catalán participante y que tiene como objetivo probar un modelo colaborativo y sostenible de recogida selectiva.
El proyecto piloto en Rubí: despliegue y funcionamiento
El proyecto se desplegará a través de los 77 contenedores ya instalados en el municipio (45 de Humana y 32 de Solidança/Roba Amiga), que dan servicio a una población de cerca de 82.000 habitantes. Estos puntos están actualizando su imagen para adaptarse al marco del proyecto piloto y se complementarán con acciones de sensibilización para concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de dar una segunda vida útil a los textiles a través de su reutilización o reciclaje.
En estos contenedores se pueden depositar prendas de vestir, calzado, complementos y textiles del hogar, como sábanas o toallas, incluso si están en mal estado. Es importante que se introduzcan siempre en bolsas cerradas. En caso de duda, se recomienda depositarlos igualmente, ya que los materiales recogidos se trasladan a centros de clasificación donde se separan y se destinan a reutilización o reciclaje según su estado.
Para reforzar la labor de sensibilización, ya se están preparando diversas actividades para acercar esta realidad a la ciudadanía. Entre otras, se organizarán varios talleres abiertos al público, como una sesión para aprender a crear saquitos aromáticos a partir de cortinas viejas – una propuesta vinculada al Día de la Tierra -; actividades de costura sostenible en las escuelas y visitas abiertas para que la ciudadanía pueda conocer de cerca cómo funcionan los centros donde se clasifican y tratan estos residuos.
Un modelo para avanzar hacia un sistema textil más eficiente y trazable
Este proyecto piloto permite definir y evaluar un marco relacional y operativo entre los distintos agentes implicados en la cadena de gestión, en colaboración con municipios y operadores que actualmente ya prestan este servicio. Esta experiencia adquiere especial relevancia ante la inminente implantación de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) en el ámbito del textil y el calzado. El objetivo es garantizar un sistema eficiente, trazable y digitalizado que responda a los futuros requisitos normativos europeos en materia de reducción de residuos destinados a vertedero.
Los aprendizajes obtenidos en esta fase voluntaria del SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) contribuirán a impulsar la transformación del sector hacia la circularidad, sentando las bases de un modelo replicable a escala estatal.
Este proyecto no solo busca la eficiencia técnica, sino también reforzar el compromiso con una gestión ética y social del residuo. El modelo se apoya en la experiencia de los gestores de residuos textiles, que garantizan una gestión profesional, transparente y trazable, e incorpora el papel de la economía social tanto como motor de inserción sociolaboral para colectivos vulnerables, como de apoyo a comunidades vulnerables en paises en vías de desarrollo. De este modo, la circularidad del textil transforma un residuo en oportunidades reales y demuestra que la sostenibilidad ambiental y la justicia social pueden avanzar de la mano.
Por su dimensión, capacidad operativa y trayectoria en políticas de sostenibilidad, Rubí se convierte en un escenario idóneo para desplegar este nuevo marco. Su participación es estratégica para testar el modelo en una realidad municipal compleja y poder escalar soluciones adaptadas a las necesidades específicas de los territorios.